MONASTERIO DEL SALVADOR
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Ocurrió hace ya muchos años. Rodrigo Fernández de Atienza y su mujer María fundaron en 1218 un monasterio para monjas del cister llamado de San Salvador de Pinilla, junto al río Cañamares, en el "Sotiello de Hacham". Y se pobló posteriormente de monjas calatravas, se reconstruyó el primitivo cenobio cisterciense, de estilo románico, se puso al norte una gran puerta adovelada con escudos de la Orden de Calatrava, del Emperador Carlos, del fundador del Císter, San Bernardo.
En el monasterio, lo que debió ser sala capitular y sacristía,
y la iglesia, forman los tres lados del patio poligonal irregular: uno de
los lados se cierra por un muro antiguo, hoy casi del todo arrumbado. Tiene
pinturas renacentistas o tardogóticas, claustro, canecillos, etc. Está
incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Interés
Histórico Artístico de la provincia de Guadalajara y , por tanto
, la ley obliga al propietario a custodiarlo, conservarlo, mantenerlo y nunca
destruirlo y a las autoridades a exigir el cumplimento de esta norma.
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Quedó el monasterio alejado 5 Km. del pueblo, accesible por un camino
por el que solo pueden circular "todo terrenos".Y así estuvo,
aunque abandonado, hasta hace 8 ó 10 años, en que un buen día
desaparecieron los escudos. Nunca se supo de ellos hasta que, quien suscribe,
se enteró de que habían sido extraídos de su sitio por
el dueño del solar, para evitar que se los llevaran definitivamente,
como habían intentado hacer algún tiempo antes. Un "expolio"
curioso: realizado por sus propios dueños para evitar males mayores:
su robo!
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El
paso de los años se ha ido notando considerablemente
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El caso es que al visitante de los restos pretéritos de la Alcarria,
se le ha privado de contemplar este monumento medieval, renacentista, apasionante.
Ya no está, otro mas de nuestros monumentos, ya está un poco
mas herido.
Hubo quien llamó a la puerta de la Junta, del Presidente de su gobierno
incluso, y este prometió atención, una atención que se
ha demostrado inexistente. Todo sigue como estaba, la puerta vacía
de escudos, y todo un poco mas hundido cada año que pasa, más
solo y olvidado.